Editorial: Es el momento de aprender de los errores
20 diciembre, 2017
El cierto optimismo que se vislumbra del mercado debe servir para echar un vistazo al pasado y aprender.

Durante el año 2017, hemos visto como el mercado ha experimentado una serie de cambios, aspecto que se empezó a vislumbrar ya en 2016.

Según datos que se desprenden del “Informe de Remuneraciones Pequeña Empresa 2017-2018 de ICSA Grupo®, en su 8º Edición, vemos que las tendencias salariales a nivel de la pequeña empresa a junio de 2017 muestra un incremento en los Directivos de 1,7%,  en Mandos Intermedios un 5,4% y en Empleados un 1,0%.

Por lo que se refiere a Operarios se puede observar un descenso salarial del 2,2%.  Datos que no podemos menospreciar, teniendo en cuenta que el mayor número de empresas del tejido empresarial español está configurado por PYMES. Fuente: Informe de Remuneraciones Pequeña Empresa 2017-2018 de ICSA Grupo®

Otro dato interesante y optimista que indica una posible reactivación del mercado, es el aumento del número de empresas en 1,4% en 2017 , según el Instituto Nacional Estadística. Asimismo, un dato más optimista es que el PIB en el tercer trimestre del 2017 incrementó un 0,8%. En definitiva, existen varios indicios de que en el mercado hay una cierta reactivación, y por consiguiente una cierta mejora económica.  

Fuente:INE

Es importante recalcar que acompañado a esta tendencia salarial, se ha observado de la misma manera una mayor necesidad de incorporar profesionales en las organizaciones con un mercado a nivel de candidatos más activo, empezando a ser competitivo como en años de pre-crisis.

Los mandos intermedios que habían sido castigados durante el periodo de crisis, se están revalorizando. Con las restructuraciones producidas en las organizaciones estos habían sufrido una fuerte devaluación, desapareciendo los niveles medios, redistribuyendo sus funciones de los mandos o a los directivos o a los mismos empleados. La mejora que se produce a nivel salarial impacta también en la incorporación de mandos intermedios que están volviendo a tener el valor que tenían antes.

Así pues, con esta cierta mejora económica y del mercado, tenemos dos opciones. Seguir como hasta ahora o hacer un punto y aparte, romper algunos esquemas, aprender e ir un poco más allá, para no volver a errores del pasado. Este segundo camino, implicará pensar, reformular, salir de la zona de confort, cambiar hábitos, cambiar aspectos culturales pero en definitiva mejorar nuestros modelos de gestión de las personas.

No podemos olvidar que aunque las cosas pueden ir mejor, no podemos realizar incorporaciones indiscriminadas sobrecargando la estructura organizativa. No podemos basar las mejoras salariales en simples aumentos salariales indexados a IPC ya que suelen ser pan para hoy y hambre para mañana.

No podemos olvidar que los modelos retributivos rígidos no son recomendables y que las personas ya no sólo se mueven y trabajan por un salario a final de mes, si no que valoran el proyecto, el ambiente, la valoración personal, la conciliación y otros aspectos no menos importantes .

Estos conceptos siempre aparecen en los modelos teóricos de gestión de recursos humanos que se enseñan en universidades, en escuelas de negocio, pero la realidad es que si se llevaran a  la práctica, muchas de las empresas no hubieran tenido que reestructurarse y en otros casos incluso cerrar.

Este cierto optimismo que se vislumbra del mercado debe servir para echar un vistazo al pasado, podemos aprender de los errores y empezar a trabajar en modelos retributivos y de gestión de personas sostenibles,  inteligentes, flexibles y motivadores.

  • Inteligente: para poder ser dinámico y con capacidad de evolucionar
  • Sostenible: para poderse adaptarse a las diferentes situaciones económicas.
  • Flexible: para poder hacer frente a las necesidades de un entorno cada vez más cambiante y dinámico.
  • Motivador: para poder retener el talento y valorar e incentivar las aportaciones de las personas, motor de las empresas.

Las organizaciones deberían tener unos salarios justos y competitivos, trabajando con todas las herramientas de las que disponemos (retribución variable, retribución flexible, beneficios extra salariales, retribución emocional…) para tener modelos orientados a la estrategia y objetivos  de la empresa, a la par que incentivadores y motivadores para las personas.

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