Tecnología SI, pero sin olvidar a las personas
7 octubre, 2017
No podemos perder la perspectiva, la tecnología nos ayuda pero no debemos dejar de lado el componente humano.
 
En el mundo empresarial hay un concepto que cada vez se está volviendo más habitual, “transformación digital”. Nos encontramos inmersos en una revolución tecnológica, que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida. Así mismo, como no podía ser menos, este cambio influye en la empresa y todas sus áreas que se ven afectadas por toda una serie de innovaciones, siendo la digitalización esencial para cualquier organización que quiera ser competitiva.

Si centramos el foco en la identificación y captación de talento, esta revolución también nos ha ayudado potenciando y amplificando los canales por los que poder captar buenos profesionales para nuestras organizaciones.

Las redes sociales que en un principio nacieron como una innovadora alternativa digital para emprender o mantener relaciones, fundamentalmente personales, con el tiempo este concepto ha cambiado pudiendo ser una vía más a la hora de captar e identificar buenos profesionales.

Incluso Redes Sociales que en un principio se orientaron exclusivamente a potenciar la amistad, como puede ser el caso de Facebook, actualmente se ha convertido uno de los principales medios de marketing y branding utilizados por las empresas para dar a conocer sus productos, servicios, campañas y también puestos de trabajo disponibles.

En la actualidad existen plataformas online específicas que agrupan a los distintos profesionales en función de sus perfiles. Seguro que a todos nos viene a la mente LinkedIn, que ha supuesto una revolución en la forma de entender las relaciones profesionales. Podemos encontrar programas en la nube que basándose en un software particular ayudan a ahorrar tiempo a las empresas a la hora de captar y gestionar candidaturas. Al estar en la nube, el proceso puede ser compartido por diferentes miembros de la organización, realizando las primeras cribas gracias al uso de un algoritmo determinado.

No obstante, aunque todo esto puede representar una ayuda en la optimización de tiempo y los recursos, no podemos olvidar un aspecto, lo que más valor aporta a cualquier organización, son las personas que la forman y hacen posible su actividad diaria, siendo el motor de estas. Conceptos como compromiso, fidelización y valores, suenan cada día más como herramientas eficaces que llevarán a la organización al éxito. La clave está en que los propios trabajadores y miembros de la empresa actúen como impulsores para acrecentar la reputación de la marca.

Hasta hace poco, las empresas en los procesos de selección publicaban una oferta de empleo y esperaban a que los CV llegasen a su puerta. En estos momentos la balanza se está equilibrando y tanto la empresa como los candidatos suponen un 50% del proceso, incluso a veces se inclina a favor de estos últimos.

Aquí el reto está en cómo atraemos este talento. El término talento está de moda, es un hecho, se habla de la generación del talento, del talento disruptivo y también de la importancia de contar con talento entre los empleados para conseguir diferenciarse de la competencia.

La consecuencia es que los procesos de esta generación se han “humanizado” y ahora los candidatos también deciden en qué lugares quieren trabajar, y en vez de ser el salario el elemento decisivo, otros factores se convierten en protagonistas como el proyecto, la valoración personal, beneficios sociales, tiempo libre, desarrollo de carreras profesionales, políticas de motivación…etc.

Asimismo, cada organización tiene su propia cultura, sus propios valores, incluso su propia “personalidad”. Este factor en ocasiones no se tiene en cuenta y eso puede llevar a un mal encaje entre profesional y organización, con los costes económicos y de tiempo que suponen.

 

Dos personas no siempre tienen porque congeniar. En el binomio profesional-organización sucede lo mismo. Este hecho es importante a la hora de realizar la selección de un profesional en nuestra organización.

Diversos estudios han demostrado que los profesionales de selección que sólo se centraban en la experiencia laboral, educación y formación complementaria para captar al candidato ideal, han resultado en ocasiones ser auténticos fracasos, suponiendo el abandono del puesto de trabajo por parte del contratado. Puede que una persona cuente con los requisitos formativos para desarrollar un puesto de trabajo, sin embargo sus actitudes y valores,en ocasiones, no están en consonancia con la cultura de la empresa. Por ello, es fundamental tener en cuenta estos aspectos antes de tomar la decisión de contratación.

 

En definitiva, en el ámbito de la selección, los cambios tecnológicos y la transformación digital nos ayudan a potenciar y amplificar la captación de buenos profesionales para nuestras organizaciones, así mismo a optimizar la gestión de candidaturas.

Aún así, no podemos perder la perspectiva, dejando de lado el componente humano y los cambios de tendencias en el mercado, ya que esto nos puede llevar al fracaso en el proceso de selección.

Como siempre decimos en ICSA Grupo®, no encontramos al mejor profesional, si no al que mejor encaja en su organización.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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